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Como bien decía el poeta "todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar". Definitivamente el funesto trío de las Azores ha desaparecido de nuestras vidas. Los tres portagonistas de aquella nefasta fotografía, inicio de un montón de situaciones desgraciadas, son ahora simples jubilados barridos por la tempestades producidas por los vientos que habían sembrado.

Con el último de ellos se va, esperamos, el becerro de oro del dios mercado, esa cosa que se autorregularía y que sería capaz de expulsar de su seno todo atisbo de prácticas contrarías a la libertad y la eficacia. Hemos visto que no era así, que la voracidad y la avaricia son incapaces de autoregularse y que, por tanto, es necesario un ente regulador; hoy por hoy sólo tenemos esa cosa llamada estado, quizás imperfecta pero que puede servir para, mientras que no seamos capaces de poner en marcha otro tipo de organización social, que vuelvan a repetirse los desmanes a los que hubimos de asistir impasibles

Por otra parte y en esta España nuestra seguimos asistiendo al penoso espectáculo de la amnesia colectiva que nos impide cerrar la herida que se produjo un nefasto 18 de julio de hace 72 años. quien debería ser el más interesado en reivindicar la memoria de los asesinados y ultrajados se conforma con una reivindicación de mínimos mientras que los hijos y los nietos de los felones se reinventan día a día la historia, una historia de la que siempre se excluye a los mismos, los masones. Perseguidos con saña, dificilmente comprensible si tenemos en cuenta quienes eran y como actuaban, sus herederos deben asisitir al triste espectáculo proporcionado por unos políticos incapaces de reivindicar la memoria de quienes buscaron una sociedad más libre, igualitaria y fraterna. Afortunadamente para sus herederos vienen del pasado y una de sus virtudes es la paciencia, algún día verán y veremos su memoria reivindicada. Seguro

He dicho, buen día y buena suerte